En las relaciones de pareja el deseo erótico juega un papel fundamental.
La imaginación, las buenas artes y los juegos previos al acto sexual son aconsejables para disfrutar aún más del sexo. Conoce cómo sacar el máximo partido a la relación y disfrutar plenamente.
El papel de la imaginación
Aceptar nuestro cuerpo. Conocer el lenguaje de la piel y las caricias van a ser puntos clave en la satisfacción sexual. En este sentido, la imaginación es fundamental. Puede ayudarnos a disfrutar mucho más.
1. ¿Cómo soy? La imagen corporal
2. Vivencias del cuerpo
1. ¿Cómo soy? La imagen corporal
Caricias. Los roces, las caricias... son fundamentales para disfrutar plenamente.
La imagen que desarrollamos de nuestro propio cuerpo tiene que ver con la infancia, con el sentirse amado, con el contacto piel a piel, con el aroma de la madre al sentirse acariciado.
W. Reich fue el primero en advertir que utilizamos el cuerpo como blindaje contra nuestras propias angustias. Hay personas condicionadas desde los primeros aprendizajes, que desconectan cuando sienten algo agradable, y automáticamente se ponen tensos.
Cuando negamos una sensación, esa zona del cuerpo se pone rígida o tensa. Así, la pelvis se retrae cuando tensamos los músculos anales para reprimir la rabia. También hay personas que contraen los músculos genitales para reprimir las sensaciones sexuales.
Es como si fabricaran un corsé para protegerse y no sentir. Si tensamos nuestro cuerpo, vamos suprimiendo las sensaciones vitales de deseo, de excitación y de placer.
La tensión es una respuesta del organismo para no sentir, pero tenemos que entender que a través de estas respuestas, el placer no lo vamos a experimentar y cerramos nuestro cuerpo hacia la sexualidad.
Respirar conscientemente nos va a ayudar a conectar con las sensaciones físicas y a incrementar el placer.
2. Vivencias del cuerpo
Las personas no sólo necesitamos recibir, sino también dar caricias. En resumen: Dar y recibir. Estas acciones son en realidad una misma cosa. Sólo vamos a recibir si somos capaces de dar.
Jean Paul Sartre decía que la caricia "no es un simple roce de epidermis: es, en el mejor de los sentidos, creación compartida...", al acariciar comunicamos nuestros sentimientos, intentamos sentir lo que siente el otro/a .
Aceptar nuestro cuerpo es la primera premisa. Esto nos ayuda a conocernos, a saber lo que nos estimula, ser conscientes de lo que sentimos... A través del propio conocimiento, podemos aprender lo que es estimulante para el compañero sexual.
¿Qué sentimos a través de las caricias? Calor, electricidad, cosquilleo, enervamiento, plenitud, etc. Las sensaciones son individuales y tienen que ver en cómo nos sentimos con nuestro propio cuerpo, con la afectividad, con las vivencias y, sobre todo, con el hecho de haberse sentido amado, acariciado y valorado.
En algunos puntos de nuestro cuerpo sentimos especialmente el placer despertado a través de besos, roces, manos enamoradas que se pierden en el cuerpo. A estos puntos los llamamos zonas erógenas. Así se han considerado: el pene, el clítoris, el pecho y las tetillas.
Hay otros puntos secundarios, en el cuello, ombligo, espalda o las orejas, tan placenteros como los considerados puntos clave en el placer.
El explorar el cuerpo es como el símil "del viaje". Para planificar ese recorrido necesitamos: mirar en el plano, tener información, visitar los monumentos más importantes, pero también los rincones más entrañables.
Son muchos los parajes que pueden ser disfrutados y siempre partiendo de las vivencias corporales. La búsqueda de sensaciones puede iniciarse en cualquier parte del cuerpo. Conocer el lenguaje de la piel es uno de los componentes de la sexualidad.
Espero que os haya gustado esta opinión de algo que leí hace tiempo, y claro está la experiencia de una misma.
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El hombre más rico del mundo no es el que conserva el primer dólar que ganó, sino el que conserva el primer amigo que tuvo. (Marta Mason)
Vuestra amiga siempre, Luna_azul"